Panorama general
El control es la capacidad del lanzador de colocar la pelota en la ruta y a la altura que pretende, y también se le llama comando. Junto con la velocidad y el filo de los lanzamientos rompientes se considera uno de los tres grandes elementos de un lanzador, y la mayoría de los que se mantienen mucho tiempo en el profesionalismo posee un control sobresaliente. La importancia del control tiene su raíz en la estructura misma del béisbol. La zona de strike mide unos 43 centímetros de ancho y, aunque su altura varía según la constitución del bateador, ronda los 60 centímetros: es un espacio limitado dentro del cual además hay que repartir los lanzamientos entre las esquinas y los distintos niveles. El lanzador de buen control puede dominar al bateador aunque su velocidad no sea extraordinaria, porque mete la pelota con precisión en las rutas donde el rival es débil. En la historia de la NPB han sido muchos los lanzadores tomados como sinónimo de control. En el caso de Kimiyasu Kudo, se señala su gran control como el secreto de una longevidad que lo mantuvo activo pasados los 40 años, y Koji Uehara triunfó como cerrador incluso en las Grandes Ligas con un control que le valió el apodo de máquina de precisión. En términos estadísticos, se usan como indicadores del control la tasa de bases por bolas por nueve entradas y el WHIP. El lanzador con una tasa baja de bases por bolas no regala corredores y necesita menos lanzamientos, así que puede cubrir más entradas. En los últimos años, con los datos de seguimiento de la pelota, avanza también el análisis de la precisión del comando, que cuantifica la desviación entre la ruta pretendida por el lanzador y el punto real donde llega la pelota.