Panorama general
El foul (pelota mala) es la pelota bateada que el reglamento trata como pelota de territorio de foul. Lo que decide si una pelota es foul no es si pasó por fuera de las líneas de foul en el aire, sino dónde se detiene, dónde cae primero, dónde la toca un fielder o un árbitro y por qué lado pasó la primera o la tercera base. Es foul la pelota que se detiene en territorio de foul entre home y primera o entre home y tercera, la que cae primero en territorio de foul más allá de primera o tercera base, la que pasa botando primera o tercera base por encima de territorio de foul y la que, estando sobre territorio de foul, toca a un jugador, a un árbitro o a un objeto que no forma parte del terreno. Un elevado se juzga por la posición relativa de la pelota y la línea de foul, no por si el fielder estaba en territorio bueno o malo al tocarla. Conviene subrayar un detalle: las líneas de foul y los postes de foul forman parte del territorio bueno. Una pelota que golpea el poste no es foul, y un batazo que roza el poste del jardín y cae en las gradas es un cuadrangular.
Los dos strikes y sus tres excepciones
La regla de la pelota de foul es una de las características más singulares del béisbol: con cero strikes o con un strike el foul cuenta como strike, pero con dos strikes la cuenta no avanza por más fouls que batee el bateador. La idea de los fouls infinitos después de los dos strikes describe bien el margen que tiene el bateador para resistir, aunque el reglamento contempla excepciones. Primera: si con dos strikes el bateador intenta un toque y la pelota sale de foul, es ponche y queda out. Segunda: la pelota que va nítida y directa del bate al guante del receptor y queda legalmente atrapada es un foul tip, que cuenta como strike, de modo que con dos strikes cierra el turno con ponche; si el receptor no la retiene, es un foul común. Tercera: si un fielder atrapa un elevado que se va a territorio de foul, el bateador queda out en ese momento. Además, un foul común que nadie atrapa deja la pelota muerta y los corredores deben regresar a sus bases, mientras que un foul tip legalmente atrapado mantiene la pelota en juego y los corredores pueden seguir avanzando. Es decir, los fouls que se pueden repetir sin límite son los que el bateador consigue con su propio swing y que nadie atrapa.
Valor táctico y seguridad del público
El foul no es un simple batazo fallido, sino que tiene un significado tácticamente importante. La técnica de resistir con fouls, en la que el bateador dominado con dos strikes se escapa mandando a zona mala los envíos comprometidos para subirle el conteo de lanzamientos al pitcher y esperar una pelota cómoda, es una destreza fundamental que se le exige a un bateador profesional. Para el lanzador, que le resistan con fouls significa aumentar la cuenta de lanzamientos y desgastarse físicamente, algo que puede llevarlo a salir del juego en una entrada temprana. Con dos strikes, eso sí, escapar con un toque no sirve, así que todo depende de que el bateador logre mandar la pelota a zona mala con su propio swing. El destino de la pelota de foul también atañe a la seguridad del público. Los accidentes en los que un espectador resulta lesionado por una pelota de foul que entra en las gradas se han convertido en un problema en varios países, y los estadios japoneses han ido ampliando las redes y las barreras de protección a medida que se han reformado o ampliado (en 2026). Que el público pueda quedarse con la pelota de foul depende de las reglas de cada estadio y, en Japón, en muchos parques está permitido llevársela.