Panorama general
El foul (pelota mala) es la pelota bateada que sale por fuera de las líneas de foul (las prolongaciones de la línea de primera y la de tercera). La regla de la pelota de foul es una de las características más singulares del béisbol: con cero strikes o con un strike el foul cuenta como strike, pero con dos strikes la cuenta no avanza por más fouls que batee el bateador. Esta regla de los fouls infinitos después de los dos strikes le da al bateador margen para resistir y aporta profundidad al pulso con el lanzador. El foul no es un simple batazo fallido, sino que tiene un significado tácticamente importante. La técnica de resistir con fouls, en la que el bateador dominado con dos strikes se escapa mandando a zona mala los envíos comprometidos para subirle el conteo de lanzamientos al pitcher y esperar una pelota cómoda, es una destreza fundamental que se le exige a un bateador profesional. Para el lanzador, que le resistan con fouls significa aumentar la cuenta de lanzamientos y desgastarse físicamente, algo que puede llevarlo a salir del juego en una entrada temprana. El destino de la pelota de foul también atañe a la seguridad del público. Los accidentes en los que un espectador resulta lesionado por una pelota de foul que entra en las gradas se han convertido en un problema en varios países, y en la NPB se ha avanzado con la ampliación de las redes de protección. Que el público pueda quedarse con la pelota de foul depende de las reglas de cada estadio y, en Japón, en muchos parques está permitido llevársela.