La regla actual
Las bolas de foul cuentan como strikes para los dos primeros strikes pero no después. Un bateador con dos strikes puede batear fouls indefinidamente sin poncharse. La única excepción: un toque de bola foul con dos strikes es un ponche, para evitar que los bateadores usen toques foul como táctica dilatoria.
Cuando los fouls no contaban en absoluto
En el béisbol del siglo XIX, las bolas de foul no contaban como strikes. Los bateadores podían batear fouls interminablemente mientras esperaban su lanzamiento preferido, produciendo turnos al bate interminables. La Liga Nacional introdujo la regla de foul-strike en 1901, contando los fouls como strikes para los dos primeros. La Liga Americana siguió en 1903. El cambio redujo dramáticamente los promedios de bateo ya que los bateadores no podían usar los fouls para esperar indefinidamente.
Por qué el foul del tercer strike no se hizo out
Cuando se adoptó la regla de foul-strike, hacer que un foul con tercer strike fuera automáticamente un out se consideró demasiado severo. El razonamiento: un foul representa a un bateador que hizo contacto, un mejor resultado que un swing fallido. Penalizar el contacto tan severamente como fallar parecía injusto. Este juicio de valor, que batear foul es superior a fallar, subyace a la regla actual. Los críticos señalan que algunos fouls se dirigen deliberadamente al territorio de foul como táctica dilatoria en lugar de intentos genuinos de bateo.
El arte de batear fouls
Batear fouls con dos strikes es una habilidad valorada en la NPB que demuestra disciplina en el plato y control del bate. Los bateadores que obligan a los lanzadores a tirar 10 o más pitcheos por turno infligen daño acumulativo en el conteo de lanzamientos. Un solo turno de 15 pitcheos impacta significativamente la capacidad de un abridor para lanzar profundo en el juego. Batear fouls no es meramente supervivencia sino un arma estratégica que afecta la economía de pitcheo de todo el juego.
¿Deberían los fouls tener un límite?
Propuestas para limitar los fouls con dos strikes surgen ocasionalmente en discusiones sobre la duración de los juegos. Una regla como 'el sexto foul después de dos strikes es ponche' aceleraría el ritmo pero enfrenta feroz oposición. El principio de que un bateador que sigue haciendo contacto no puede ser declarado out se considera fundamental para la identidad del béisbol. Aunque los relojes de pitcheo y otras medidas de ritmo de juego han sido adoptados, los límites de fouls permanecen fuera del ámbito de consideración seria.
La bola de foul como bateo incompleto
Una bola de foul es un acto incompleto de bateo: el bate encontró la pelota, pero el resultado no fue una bola fair. El béisbol trata esta incompletitud como una repetición. Hasta dos strikes, las repeticiones tienen penalización. Después de dos strikes, las repeticiones son ilimitadas. Esta generosidad distingue un turno al bate del béisbol de las oportunidades de anotación en otros deportes. El tenis permite una repetición de saque. El baloncesto no permite ninguna. El béisbol permite repeticiones infinitas mientras el bate toque la pelota. Esta paciencia infinita crea drama dentro de una sola aparición al plato. Cada foul extiende la tensión, y la eventual bola fair lleva el peso acumulado de cada foul que la precedió.