Panorama general
La base robada (stolen base) se acredita cuando, después de que el lanzador inicia su movimiento de envío, el corredor corre hacia la base siguiente y llega antes que el tiro del receptor. El registro de bases robadas de por vida en la NPB es de 1,065 y pertenece a Fukumoto Yutaka (Hankyu Braves), quien en 1983 superó el récord mundial que entonces tenía Lou Brock. La marca de una sola temporada también es de Fukumoto: las 106 bases robadas que estableció en 1972. Para robar con éxito no bastan las piernas veloces; resultan indispensables la capacidad de observación para leer los patrones de tiro a primera y los gestos delatores del lanzador, además del criterio para decidir el arranque en una fracción de segundo. En los últimos años, con la difusión de la sabermetría, se ha reconocido de manera generalizada el punto de equilibrio del robo (con un porcentaje de éxito de alrededor del 70 % o más la expectativa de anotación resulta positiva), y los robos temerarios con bajo porcentaje de éxito tienden a disminuir. Por otro lado, como se aprecia en el triple tres que logró Yamada Tetsuto (Yakult Swallows) en 2016 y en el rendimiento de jugadores como Nishikawa Ryoma y Shuto Ukyo, quienes corren con decisión mientras conservan un porcentaje de éxito alto siguen aportando un gran valor a su equipo.