Los Hanshin Tigers y su comunidad - De las clases en la escuela primaria a las donaciones de los jugadores

Entrenadores en la clase de educación física

En abril de 2018, los Hanshin Tigers abrieron la Tigers Academy, una escuela para niños que funciona todo el año. En su escuela de béisbol enseñan exjugadores del club, y en su escuela de baile enseñan las Tigers Girls. Ese mismo año, el club empezó a enviar a los entrenadores de la academia a las escuelas primarias como profesores invitados. Los entrenadores se encargan de las clases de tipo béisbol, obligatorias en la educación física de tercer y cuarto grado, en lugar de los maestros. Según las páginas anuales del club, los entrenadores visitaron 3 escuelas de Nishinomiya en 2018 y 12 escuelas de Nishinomiya, Itami y Takarazuka en 2019. En 2020, la pandemia de coronavirus suspendió las visitas de abril a octubre. Se reanudaron en noviembre, con 6 escuelas de Takarazuka y Ashiya. Tras la reanudación, el club añadió también clases para alumnos de segundo grado, la edad en que muchos niños empiezan actividades extraescolares. En 2021, 1.611 niños recibieron las clases en 16 escuelas de Nishinomiya, Takarazuka, Itami y Ashiya. En 2022 fueron 924 niños en 11 escuelas de Nishinomiya e Itami, y en 2023, 1.284 niños en 14 escuelas de Nishinomiya, Itami y Takarazuka. Estas cifras de escuelas incluyen todas las escuelas donde enseñaron los entrenadores durante el año, no solo las que visitaron los jugadores en activo.

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Los jugadores se suman a las clases

En 2019, cuatro jugadores, entre ellos Koji Chikamoto y Seiya Kinami, acudieron a la escuela primaria Setsuyo de Itami el 19 de diciembre. En 2020, Ryutaro Umeno y Yusuke Ohyama participaron en una clase de la escuela primaria Suenari de Takarazuka. En 2021, cinco jugadores, entre ellos Teruaki Sato, Shoki Murakami y Daichi Ishii, acudieron a la escuela primaria Yokai de Nishinomiya el 9 de diciembre. El 17 de diciembre, cuatro jugadores, entre ellos Takumu Nakano, participaron en la escuela de enseñanza obligatoria Nishinomiya-hama. En 2022, cuatro jugadores, entre ellos Takuma Kirishiki, visitaron la escuela primaria Yamaguchi de Nishinomiya el 15 de diciembre, y otros cuatro, entre ellos Ukyo Maegawa, la escuela primaria Imazu al día siguiente. En 2023, seis jugadores, entre ellos Shota Morishita y Keito Mombetsu, acudieron a la escuela primaria Sonowa-kita de Amagasaki el 5 de diciembre. Sato, Ishii y Murakami, los tres que participaron en la clase de 2021 en la escuela primaria Yokai, ocuparon los tres primeros puestos de la votación al MVP de la Liga Central de 2025.

Clases especiales en Nishinomiya

Antes de enviar entrenadores, el club ya impartía otro tipo de clase especial en las escuelas primarias de Nishinomiya, la ciudad donde está el estadio Koshien. La mascota Keyta y las Tigers Girls visitaron escuelas primarias públicas de la ciudad para dar una clase de 45 minutos que usaba el béisbol para aprender sobre Nishinomiya. La clase estaba dirigida sobre todo a alumnos de segundo y tercer grado e incluía un mensaje en video de jugadores de los Tigers sobre la importancia de tener sueños. El club llama a esta clase Dream Link School y afirma que, en los cinco años de 2014 a 2018, llegó a unos 3.800 alumnos de 35 escuelas. En 2018 abarcó 7 escuelas y 791 niños, desde la escuela primaria Kami-Koshien el 6 de septiembre hasta la escuela primaria Kawarabayashi el 22 de enero del año siguiente. En los 16 años de 2003 a 2018, las mascotas y las Tigers Girls también compartieron tiempo con unos 71.000 niños en 484 jardines de infancia y guarderías cercanos.

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Donaciones de cada jugador

Desde el año fiscal 2011, el club distingue a los jugadores que trabajan de forma continua en la acción social y la atención a los aficionados. La distinción se llama Premio Tadashi Wakabayashi. El club explica que el nombre honra los logros de Wakabayashi, su as en los primeros años, que también fue un pionero en la labor fuera del campo. Desde 2020, Fumihito Haraguchi dona una cantidad según sus imparables y carreras impulsadas a Child Chemo House, un centro de atención médica de Kobe. Desde 2021, Suguru Iwazaki regala juguetes, por un valor según los partidos en que lanza, a guarderías y centros de bienestar infantil del distrito de Shimizu, en Shizuoka, su tierra natal, y de Nishinomiya, sede del club. En 2024 y 2025 la tarifa fue de 20.000 yenes por partido, y los juguetes valieron 1,2 millones y 1,06 millones de yenes. También desde 2021, Koyo Aoyagi regala libros ilustrados y vales para libros a escuelas primarias y guarderías del distrito de Tsurumi, en Yokohama, donde se crio. En 2024 entregó artículos por valor de 800.000 yenes a 22 escuelas primarias y 4 guarderías municipales, y recibió cartas de agradecimiento del alcalde del distrito y de la junta de educación del distrito. En 2022 y 2023, Koji Chikamoto creó los Asientos Chikamoto e invitó cada año a 240 vecinos de Awaji, su ciudad natal, a partidos en Koshien. Desde 2023, Teruaki Sato dona 100.000 yenes por cada jonrón a Gold Ribbon Network, una organización que apoya a niños con cáncer. La cantidad fue de 1,6 millones de yenes en 2024 y de 4 millones de yenes en 2025. El club concedió a Sato el Premio Tadashi Wakabayashi del año fiscal 2025 y citó también las clínicas de béisbol que imparte en su antiguo equipo juvenil. Desde 2026, Shoki Murakami invita a vecinos de Minamiawaji, donde es embajador de su tierra natal, a partidos oficiales en Koshien, cuatro personas por partido.

De la escuela al estadio

Además de las clases, el club ofrece a los niños del béisbol juvenil un lugar para jugar en el estadio Koshien y otro para ver partidos profesionales. La Tigers Cup, que empezó como un torneo entre tres ligas de béisbol duro de secundaria, llegó a su 18.ª edición en 2022 con 12 equipos. En 2023, el club invitó a ver partidos a 129 equipos de béisbol juvenil de todo Japón, de nivel de secundaria o menor, 4.079 personas en total. Las visitas a escuelas se centran en Nishinomiya y llegan a Itami, Takarazuka, Ashiya y Amagasaki. En el caso de Haraguchi, Iwazaki y Sato, la cantidad depende de los imparables, los partidos lanzados o los jonrones. Los resultados en el campo se convierten directamente en apoyo para las guarderías locales y para los niños enfermos. En mi opinión, lo que destaca de la labor comunitaria de Hanshin es que sitúa el primer contacto de los niños con el béisbol en la clase escolar. Una clase de educación física llega también a los niños que no juegan al béisbol.

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