Panorama general
Las bases llenas (bases loaded) designan la situación en la que hay corredores en primera, segunda y tercera a la vez: la ocasión inmejorable para que la ofensiva anote en cantidad y el momento de mayor peligro para la defensa. Un escenario de bases llenas encierra la posibilidad de cambiar por completo el rumbo del juego y es uno de los instantes de máxima tensión también para la afición. Con las bases llenas, un solo batazo puede producir hasta 4 carreras (el cuadrangular con casa llena, es decir, el grand slam). El cuadrangular con casa llena es una de las escenas más dramáticas del béisbol profesional y, cuando además decide el partido en la última entrada (walk-off), se recuerda como el batazo definitivo que resuelve el juego en un instante. Por otro lado, las bases llenas también favorecen a la defensa en un aspecto: como la jugada forzada existe en todas las bases, resulta más fácil conseguir un doble play. La base por bolas intencional con las bases llenas (regalar la carrera empujada) es una táctica absolutamente excepcional, en la que se concede una carrera para elegir el duelo con el siguiente bateador, y cuando alguien la ejecuta se convierte de inmediato en tema de conversación. La presión psicológica que soporta el lanzador con las bases llenas es incalculable. Lanzar con corredores encima implica dificultades ajenas al trabajo habitual: la restricción de tener que trabajar desde la posición de set, la atención repartida entre los corredores y la tensión de saber que un mal lanzamiento se traduce al instante en carreras. El lanzador que sale ileso de un aprieto de bases llenas sin permitir anotaciones recibe el elogio de apagafuegos y aporta un enorme impulso a su equipo.