Panorama general
Una remontada (comeback victory) se produce cuando un equipo que ha quedado atrás en el marcador en algún momento del juego va sumando carreras y termina llevándose la victoria. El béisbol es un deporte en el que el resultado no queda sellado hasta que se agotan los 27 outs de las nueve entradas, así que por grande que sea la diferencia siempre queda, en teoría, la posibilidad de dar vuelta el partido. Es justamente esa característica la que hace del béisbol el deporte en el que nunca se sabe qué puede pasar hasta el final. La historia de la NPB está llena de remontadas dramáticas. La victoria que Seibu le arrebató a Yomiuri en el séptimo juego de la Serie de Japón de 2008, o el partido en el que los Hiroshima Carp se llevaron el título de liga en 2016 tras 25 años de espera, quedaron grabados a fuego en la memoria de la afición. En términos estadísticos se calcula que alrededor del 30 por ciento de todos los juegos de la NPB se ganan de esta manera, así que no es en absoluto un fenómeno raro. Sin embargo, las remontadas de las últimas entradas, y en especial las que se dan en la parte baja de la novena para ganar el juego en el último turno, ocurren con muchísima menos frecuencia, y de ahí les viene su valor dramático. De los equipos que remontan a menudo se dice que son porfiados, y esa cifra suele leerse como una prueba de la fortaleza mental del conjunto. Los elementos que sostienen una remontada son muy variados: la profundidad del bullpen, la abundancia de piezas para batear y correr de emergente, y la buena mano del cuerpo técnico desde el dugout.